Anatomía de unas fiestas investigadas: claves del segundo juicio de la Púnica

La Audiencia Nacional investiga los amaños en contratos de festejos populares entre 2004 y 2013 en municipios de la Comunidad de Madrid

Segundas partes nunca fueron buenas. En este caso, para los investigados y acusados. Hace un mes conocíamos la noticia de que la Audiencia Nacional decretaba sentencia firme contra los imputados en la trama Púnica por adjudicaciones de contratos públicos a la empresa Cofely a cambio de «sobornos». Onda Cero Madrid Sur crea ahora un itinerario cronológico y diferenciado en partes, para que no te pierdas en este galimatías de caso, uno de los más importantes de la Comunidad de Madrid.

De especular con el ladrillo a la trama energética: los cambios de la corrupción madrileña

La operación Púnica comenzó en 2014, cuando, tras una investigación, Francisco Granados — uno de los políticos fuertes de los gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, hombre de confianza de Esperanza Aguirre y exalcalde de Valdemoro — fue enviado a prisión provisional, mientras la Guardia Civil detenía a seis alcaldes. En total, hasta 51 políticos estuvieron implicados.

La Audiencia Nacional llegó a la conclusión de que la corrupción es como la energía: no se crea ni se destruye, se transforma. En este caso, la evolución también era enérgica. O, más bien, energética. Después de la Gürtel, vino la Púnica. Después del ladrillo, llegó la energía.

La energía fue la primera parte de la Púnica. Altos directivos de al empresa Cofely llegaron a acuerdos con políticos de diferentes municipios de la Comunidad de Madrid y con el propio Francisco Granados, que durante esa época era el segundo del PP y consejero de Transportes, Infraestructuras y Vivienda de la región en el Gobierno de Esperanza Aguirre. La sentencia del caso, que se conocía once años después de la operación, dejó a 28 personas detenidas por amañar contratos de eficiencia energética para Cofely en siete municipios madrileños con un botín de 233 millones de euros.

Esta trama, todo un encaje de bolillos para que no se pudiera sospechar de nada durante años, tenía diferentes estrategias. Entre ellas, un hombre imprescindible, David Marjaliza, constructor de la zona sur de Madrid, que desempeñó un papel fundamental dentro de toda la trama: fue el nexo de unión de los políticos imputados — entre los que se encuentran los exalcaldes de Móstoles, Parla o Torrejón de Velasco —, que, tanto del PP como del PSOE, tenían una «buena relación» con el de Valdemoro.

Las fiestas populares, segunda parte

La trama continuó, fue creciendo y, por tanto, ramificándose en otras vertientes. Entre ellas la que ahora se investiga: los indicios de presuntas irregularidades en los contratos adjudicados a la empresa Waiter Music para la celebración de las fiestas populares en distintos municipios de la Comunidad de Madrid.

La Audiencia Nacional ha abierto esta semana juicio contra catorce imputados por este caso — entre los que vuelve a liderar Francisco Granados —, como José Miguel Moreno, sucesor de Granados como alcalde de Valdemoro, que ha llegado a un acuerdo con Fiscalía para ver reducida su condena. Moreno ha confesado que existía corrupción. Ricardo Gimeno, concejal de festejos de Moraleja de Enmedio durante esa época, también ha reconocido los hechos.

Por su parte, el líder de la trama y exsecretario general del Partido Popular en la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, ha negado su participación en los contratos de las fiestas. Javier Vasallo, su abogado, ha dicho que su cliente no ha tenido «ningún tipo de participación, mediación, intermediación o cualquier tipo de resultado por acción u omisión«. Para su defensa, el letrado ha defendido la inocencia de Granados haciendo mención a que «lo único» por lo que «parecer ser que le juzgan» es por ser «amigo de un concejal».

En este juicio, que arrancaba ayer, Fiscalía pide entre dos a seis años de cárcel para cada investigado.

El granado, el árbol de la discordia

El caso Púnica lleva ya doce años y ha sido el último de los grandes juicios de corrupción política, al menos cuando los nombres de las tramas no se quedaban en el mismo nombre que el acusado — «caso Koldo» no suena tan rimbombante como «caso Pokémon» —. En este caso, Púnica se decidió de una manera, casi literal, y en honor al presunto líder de la trama, Francisco Granados. Púnica viene del latín «púnica granatum«, nombre científico del árbol del granado.

La Audiencia Nacional tiene la decisión

Ahora solo queda esperar a que este juicio siga su cauce y se conozca la sentencia firme de la Audiencia Nacional, que se espera continúe aún con la declaración de todos los imputados e investigados.