¿Joyas de 18k o 24k? No dejes que te líen a la hora de vender tu oro

Abrir el joyero y encontrarse con piezas que ya no combinan con tu estilo es, en realidad, tener un pequeño fajo de billetes parado que podrías estar aprovechando ahora mismo. No necesitas un máster en geología para entender qué tienes entre manos; basta con tener claras cuatro reglas básicas sobre la pureza del oro para que, cuando decidas dar el paso, lo hagas con la seguridad de quien sabe exactamente lo que está vendiendo.

Los famosos 24 kilates: El oro en su estado más puro

Cuando hablamos de 24k, nos referimos al oro puro al 99,9%. Es ese metal brillante y amarillento que vemos en los lingotes de las películas, pero que en la vida real es demasiado blando para fabricar una joya que aguante el trote diario. Por eso, si tienes monedas o lingotes, lo mejor es acudir a expertos como los de Luxoro, que conocen bien este mercado de inversión y te aseguran una tasación real sin líos técnicos.

Al ser oro puro, su valor es el más alto del mercado en relación a su peso. Pero, si lo que tienes es un anillo de boda o unos pendientes, lo normal es que la pureza sea menor para que la pieza no se deforme con solo mirarla. Es fundamental que el sitio donde lo lleves sepa distinguir bien estas purezas para que el precio que te den sea el que toca.

¿Cómo saber qué tienes en el cajón antes de salir de casa?

Antes de volverte loco, busca una lupa. Todas las joyas de oro legales llevan una marca minúscula llamada «contraste».

Si ves un número como 750, significa que es de 18k (75% de pureza), el estándar de joyería en España. Si por la zona donde vives estás buscando un sitio de confianza, pasarte por un compro oro Leganés te permitirá salir de dudas en un momento, ya que suelen usar ácidos de toque o escáneres para confirmar la ley del metal.

Ahora bien, si no ves ninguna marca porque la joya es antigua o se ha borrado con el uso, no te agobies. Lo importante es que vayas con la idea clara de que el peso total de la pieza no es 100% oro si hablamos de joyas de uso común. Una buena revisión frente a ti te dará la tranquilidad de que el proceso es transparente y de que te están pagando por lo que realmente tienes.

El estándar de la joyería: ¿Por qué el 18k es el rey?

El oro de 18 kilates es lo que conocemos como «oro de primera ley». Se compone de 18 partes de oro puro y 6 partes de otros metales como plata o cobre para darle la dureza necesaria. Es el equilibrio perfecto: mantienes el brillo y el valor del oro, pero con una resistencia que aguanta años sin romperse ni desgastarse.

A la hora de vender, es necesario que sepas que el precio se calcula sobre la cantidad de oro real que contiene la aleación. No esperes que te paguen un gramo de 18k al mismo precio que uno de 24k, porque básicamente estás vendiendo un 75% de pureza. Aun así, es el metal más común y el que mejor salida tiene en cualquier establecimiento especializado.

El momento de la verdad: ¿Dónde llevar tus piezas?

La confianza lo es todo cuando decides desprenderte de algo valioso. No sirve de nada saber mucha teoría si luego acabas en un sitio oscuro donde no te explican nada. Lo mejor es buscar lugares con buena reputación donde te expliquen el proceso de pesaje delante de tus ojos, sin trucos de magia ni básculas escondidas en el mostrador trasero, y Luxuro es una buena alternativa.