Hijo y nieto de ferroviarios, Acedo estaba ligado al mundo de los trenes desde pequeño
Antonio Acedo, el maquinista fallecido del AVE implicado en el accidente ferroviario de Urda, Toledo, era de Móstoles.
Nacido en Móstoles en 1990, Acedo venía de una familia ligada al mundo ferroviario. Su padre era maquinista de Renfe y su abuelo trabajó en la electricidad de la compañía. Asimismo, compaginaba su vida como maquinista con su otra gran pasión: la fotografía.
Una vida ligada al arte
Como él mismo explicaba en su biografía de la página web donde hablaba de la fotografía, Acedo indicaba que era natural del municipio mostoleño y que su unión con los trenes formaba parte de un vínculo familiar. Esta cercanía hizo que el paisaje ferroviario formara parte de su vida desde una edad temprana. Los trenes fueron una presencia habitual durante su infancia y terminaron convirtiéndose en una parte esencial de su trayectoria profesional, cuando decidió seguir los pasos de su padre y convertirse en maquinista.
A lo largo de su vida el mundo del arte fue una de sus pasiones, repuntando en la fotografía, que cultivó en los viajes familiares a través de cámaras analógicas que siempre viajaban en las maletas.
De Móstoles a Barcelona para ser maquinista
En 2012, Acedo cambió la ciudad madrileña donde había crecido por Barcelona, cuando se mudó a la ciudad condal para completar los estudios de ferroviario de Renfe, sin dejar nunca de lado la cámara. De hecho, como se lee en su blog, en las fotos captaba la vida diaria y la rutina, que poco a poco comenzó a tener pinceladas de trenes, líneas ferroviarias y vagones.
Antonio Acedo vivía en Barcelona, desde donde se desplazada por el territorio español para trabajar y vivir la pasión familiar por el transporte ferroviario hasta el fatídico 28 de octubre de 2026.

